Lo primero fué averiguar con qué medio de transporte resultaba mejor y donde se debía coger. Decidimos tomar una especie de taxi colectivo llamado "dolmus" ya que tenemos una parada muy cerca de nuestro piso y que cuesta 4TL por persona. Lo curioso de este medio de transporte, es que no sale hasta que esta lleno del todo. Entran unas 8 personas adultas y te deja en Taksim, justo al lado del Instituto Cervantes. Se tarda unos 25 minutos, así que genial, y la ruta es todo por la costa, con lo que entre otras cosas puedes sorprenderte por la inmensa cantidad de barcos cargueros que están "anclados" en el medio del mar.
Una vez en el famoso cruce de Taksim, decidimos dirigirnos por la abarrotada calle comercial que te lleva hacia la Torre Galata. En el camino, lo más curioso del día fué la cantidad de gente que se quedaba mirando a Katia en su mochila, pero no sólo miraban, nos paraban, le cogían la mano o le hacían alguna carantoña, especialmente los hombres y chicos, incluso nos pidieron hacerle fotos. Pero todo de manera muy amable. Nos queda la duda de si le llamaba la atención la niña, el hecho de que fuese en mochila o ambas cosas, pero fue realmente curioso lo que llamó la atención.Al llegar a la torre Galata hicimos una pequeña cola para acceder a la misma y pagar las 10TL por persona que costaba subir a la misma. A pesar de lo super estrecho que es el mirador las vistas merecen la pena y mucho. Puedes observar una panorámica espectacular de una parte de la ciudad. De todas maneras, si no quieres pelearte por encontrar un hueco para hacer las fotos en ese estrecho "pasillo" otra buena opción es tomarte algo en la cafetería-restaurante que tienes un piso más abajo desde donde las vistas son prácticamente igual de buenas.
Tras tomar el "taksi" de regreso, fuimos a cenar a un restaurante para probar por fin aquí los kebabs y no defraudó a nuestros paladares. De ahí una pequeña compra en uno de los supermercados de la zona que abre todos los días de 9 a 21 y a casa.
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