Tienes varias formas de llegar allí desde la parte europea, la más rápida desde donde Yesilkoy, es coger algunos de los ferries que salen del puerto de Bakirkoy y cruzan al otro lado. Así que cogimos esta vez un taxi para ir directos al embarcadero. Ahí pagamos 6 TL por persona para en 20 minutos estar en el puerto de Kadiköy, o eso creíamos, pero con confusión del idioma, resulta que justo el barco que tomamos solo paraba en Bostanci. De todas maneras nos dió igual, ya que la intención era ir a Bagdat Caddesi, de la que nos habían hablado muy bien, y resulta que esta interminable calle une ambas zonas.
Una calle comercial al igual que Istiklal, menos turística, aunque más llena de gente local, vestida de manera más europea, con las tiendas más caras y conocidas, con un tráfico muy intenso, donde ves pasar coches de marcas caras constantemente y llena de terrazas y restaurantes donde tomar algo. En esta calle se encuentra además el estadio del Fenerbahçe.Al rato de andar, decidimos comer en uno de los restaurantes, mientras esperábamos a Roberto, que se unía a nosotros un rato, para continuar el paseo primero y acompañarnos a tomar el ferry de vuelta, esta vez sí a Kadiköy.
Una vez allí, y gracias a los consejos y ayuda de Roberto, compramos un Akbil, que básicamente es como un "bono de transporte" pero de forma curiosa y con otros usos añadidos, como acceso a zonas restringidas, control de personal, monedero electrónico, etc. En fin, lo bueno de todo es que por 9 TL que cuesta más lo que quieras recargar te ahorras un buen pico en cada trayecto que hagas, y además lo pueden usar varias personas ya que no es "personal e instranferible"Como ejemplo, el trayecto de vuelta en el último ferry del día, nos costó tan sólo 4 TL por persona, frente a las 6 que nos costó venir, lo que supone un gran ahorro.
Para rematar el día, a la 1 de la madrugada llegó nuestra primera visita aquí. Petra hizo lo posible y consiguió visitarnos en esta ciudad, y a esa hora llegó, con la suerte de que se alojaba en un hotel a 15 minutos andando de donde vivimos. Así que la fuí a recoger allí para acompañarla a nuestro piso donde estuvimos hablando hasta que el sueño se apoderó de todos. A la mañana siguiente, pasó de nuevo por el piso, lo justo para ver a Katia despierta, ver el piso de día, echar un ojo a la piscina, y tomar un café en una terraza de al lado, ya que en seguida tuvo que regresar al hotel, para irse de regreso hacia España. Visita super fugaz pero muy agradable
Al final, un día completo, ya que ahora conocemos precios, tiempos, horarios y puertos para tomar el ferry, tenemos un akbil, paseamos por la calle más comercial de Anatolia gozando de otro día de espléndido sol y tuvimos la primera (esperemos que no última) visita.
0 comentarios:
Publicar un comentario